Ese día tuve la oportunidad de tratar de establecer conexión con las personas a las que intentaba venderles y comparar cómo respondían esas personas cuando intencionalmente trataba de hacer rapport y cómo reaccionaban cuando no lo hacía.
Hubo una persona en particular con la que desde el momento en que la abordé traté de aplicar lo que había leído; yo, por el ritmo de trabajo generalmente hablo bastante rápido. Sin embargo, esta persona hablaba un poco lento por lo que de inmediato traté de disminuir el ritmo al que iba y adoptar un tono de voz similar al de ella, la persona llevaba un libro en la mano, deduje que le interesaba leer y quise preguntarle qué clase de literatura le gustaba, estuvimos un par de minutos compartiendo sobre nuestros autores favoritos.
Después le proporcioné la información y traté de persuadirla sobre las ventajas que tenía adquirir el producto que le estaba ofreciendo. Después de darle la información, la persona empezó a hacerme preguntas y ante cada una de las preguntas, traté de reaccionar de una forma activa y efusiva con comentarios como, ¡sabía que preguntarías eso! o ¡qué buena pregunta!.
Después de aclararle todas las dudas y preguntas, la persona estaba interesada en adquirir el producto y se mostró extremadamente agradecida por mi asistencia. Quizá había hecho esto inconscientemente en el pasado, lo particular es que esta vez lo pude hacer con un propósito y vi las ventajas que tiene lograr establecer una conexión con las personas que nos comunicamos.
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