Por
esa razón quise entrevistarme con una de las hermanas que trabajan en el
colegio donde estudié. La hermana Concepción por su vocación, constantemente
participa en actividades de beneficencia que incluye visitas a orfanatos,
ancianatos y hospitales.
Concepción
me comenta que desde que está en la vida religiosa, ha conocido una gran
cantidad de historias de vidas de personas que han sufrido mucho y que según
ella, son merecedores indiscutibles de compasión y ayuda.
Para
comenzar, la violencia en el país, sin duda ha sido y es un factor que ha
contribuido y sigue contribuyendo a que cientos de niños terminen en hogares de
paso u orfanatos, el desplazamiento en especial hace que las familias se
desintegren y que los papás por alivianar cargas, decidan dejar a sus hijos en
estas instituciones. La pobreza y la desigualdad son según ella, formas de
violencia silenciosas y letales que también hacen que las familias se
destruyan. He conocido muchos casos donde los papás están muy ausentes en las
vidas de sus hijos tratando de conseguir recursos económicos para sostenerlos y
cuando van a ver, los muchachos que aún son menores de edad, consumen
sustancias, están robando, hasta cometiendo delitos terribles y terminan en
problemas legales donde el estado decide tomar la custodia y enviarlos a
organizaciones manejadas por el ICBF. Eso sí es peor aún peor, allá los jóvenes
no tienen amor, ni cuidado y terminan saliendo peor de como ingresan.
Por
otro lado, la falta de educación y conciencia de las personas es tan alta que muchos
no miden las consecuencias que tener un hijo puede causar en sus vidas y cuando
les llega el momento de ser papás, descubren que no están preparados emocional
o económicamente para hacerlo. Falta mucha orientación por parte de los padres,
he conocido casos de niñas que accidentalmente quedan embarazadas y por moral,
no abortan, pero sí terminan dejando sus hijos en lugares como estos.
Concepción considera que la familia actual está muy fragmentada pues los
valores esenciales se han ido borrando y esto ha hecho que la formación de los
hijos en principios y valores disminuya. Hoy en día los muchachos tratan de
suplir necesidades emocionales con sexo y terminan trayendo hijos al mundo de
los cuales no están dispuestos a hacerse cargo.
Durante
toda la charla me mostré interesado y muy receptivo de cada cosa que decía
Concepción y al final me di cuenta de que a pesar, de yo ser una persona que
habla bastante, fue ella quien se la pasó hablando todo el tiempo, estuvimos
sincronizados y la conversación se tornó bastante entretenida.
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